AMALIA GIESCHEN *
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Al amanecer, el mar deja de regalo -casi como quien no quiere la cosa- caracolas vacías, un silbido ficticio, una estela de lo que fue en la noche. La luz se abrió camino en el pajonal y me fulminó con su rayo mientras hacía la noche. De la herida nació esa luz, que ahora ardía. Ardía tanto como ardía yo cuando ardía la noche cuando ardían las chispas con un chirriar que era de pájaros. Como pájaros, saltaban a alturas inferiores y descendían lentamente, con las alas desplegadas -pero mudas-, ya zaheridas. Hebras en un salto al vacío, auroleadas de luz, casi como para retardar la muerte que nacía en mí.
*1982, Buenos Aires.
ÁLVARO URRUTIA*
escarban mi mente
soy del 82
mi exilio es el presente
hay restos óseos gritando
que no sospecharon mi existencia
esa historia
no cicatriza con erosionados pensamientos
los segundos los minutos
ese año
me construyó con una lapicera en los dedos
tengo sus estigmas
esquirlas y plomo en mi pecho
y en mis apretados testículos está doliendo la frivolidad
voy a salir a insultar
en cada calle en cada plaza
tendré esperanzas
permítanmelo
ahora llueve
¿qué estará queriendo lavar tu dios?
*1982, Bahía Blanca.
MAXIMILIANO DIOMEDI*
DESESPERACIÓN
Lo mismo da. Ayuno por la mañana, arena por la tarde
y polenta de noche.
O Trilce por la mañana, papel corrugado por la tarde
y desayuno por la noche.
El desorden de los segundos pone nervioso al abuelo.
Dar vuelta el día como una media altera el humor de los conductores.
Como les importa el pronóstico y cuidan sus naves de los huracanes,
compran cascos verdes para evitar el dolor de las balas de cubitos.
Un día de helado granizado paraliza,
trastoca los planes del almanaque.
Un incendio en el medio de una noche de vacaciones oscurece el verano.
Y la desesperación se abre en flechas como en un juego de pool:
cada bola dispara hacia donde no tiene idea,
y las rubias cavan cuevas debajo del asfalto
y las morochas buscan un techo de servicio
y yo desde mi ventana veo todo el bosque y
percibo cascos, y piedras, y ojeras y esmalte y quitaesmalte.
Todo es demasiado caro, mejor es hacerse cargo de la desesperación.
*1982, Bahía Blanca.
DIEGO ROSAKE*
EN LA ESQUINA DE CHARLONE Y VIAMONTE, SOBRE UN SUELO CADA VEZ MÁS COMPRENSIVO, EL CUERPO DE ANTONIO T. RECUERDA SUS FELICIDADES.
19:45 hs.
Duele el huevo
la hernia el hambre
por lo menos el cuerpo aún responde:
se acuerda de sufrir el vacío
la ausencia de comida o calor
la ausencia
a través de mis manos puedo ver llegar
a la patrona
y sí
alguna vez hubo una patrona
de muslos fuertes
y abrazos
que sabía
de compartir puchero y ausencias
la ausencia
la patrona ausencia
la ausencia de la patrona
de ella
y hacete ver decía
y yo tinto
y hacete ver
y yo más tinto
y hacete
y yo todo el tinto del mundo
que entiende de dolores
más que una junta de médicos
*1979, Bahía Blanca.